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ALIMENTACIÓN INTELIGENTE

Salud, forma física, rendimiento deportivo, estética, calidad de vida. Solo si quieres aprender a potenciar cualquiera de estas áreas, te invito a seguir leyendo esta entrada donde te explico las claves para llevar una alimentación inteligente.

Antes que nada, debes tener claro que no se trata de seguir una dieta concreta, si no de aprender y educar tu cuerpo a alimentarse correctamente. Por eso, evita las dietas y productos de moda y aprende a razonar lo que puede ser bueno para ti. El fin es alcanzar un estilo de alimentación que te resulte cómodo, sostenible en el tiempo y, por supuesto, saludable.

La primera reflexión que quiero compartir contigo es si tu actual alimentación está adaptada a tu ritmo de vida. ¿Cuántas comidas haces al día? ¿Cuándo las realizas? ¿Se acoplan con tus horarios de trabajo-estudio-familia-ocio?

Un fallo que suele cometerse y que pasa desapercibido es adaptarse a las costumbres que tradicionalmente posee una sociedad. Se ha demostrado que no hay comidas imprescindibles que afecten ni a tu salud, ni rendimiento físico, cognitivo ni nada por el estilo. Lo importante, a grandes rasgos, es cumplir con tus necesidades nutricionales. Si por cualquier motivo, no puedes hacer 5-6 comidas diarias, pero si puedes hacer 3 en las cuales alcances tus necesidades nutricionales, no habrá ningún problema. De hecho, te sentirás mejor con esta nueva estrategia.

Por otro lado, tienes que revisar los productos que sueles comer. Basa tu alimentación en alimentos nutritivos y, en la medida de lo posible, lo más naturales posible. La presencia de verduras, hortalizas o frutas en cada comida podría decirse que es prácticamente obligatorio, y es que se ha demostrado que basar la alimentación en estos productos nos previene de una gran cantidad de enfermedades. Si a esto le sumamos alimentos altos en proteínas y que contengan grasas saludables, estarás formando una alimentación de diez.

Si te cuesta comer verduras y hortalizas, tienes que buscar una manera fácil y atractiva de comerlas. Usar especias para darle distintos toques de sabor suele funcionar muy bien. Te lo dice alguien que, por desgracia, apenas la comía durante su niñez.

Por último, y en relación con lo anterior, intenta dar variedad a tu alimentación. Una idea muy buena es configurarte 3-4 días “tipo” y luego rotar para no acabar consumiendo siempre las mismas comidas y aborrecerlas. Por supuesto, estos días deberás ir modificándolos a lo largo del año, introduciendo productos de temporada e incorporando comidas que vayas descubriendo. Además, comer distintos productos aportará a tu cuerpo toda la cantidad de nutrientes que necesita para estar fuerte y sanote!

Puede parecerte un mundo, pero no lo es. Como en todo, tienes que ir incorporando estos cambios poco a poco para hacerlo más llevadero. En mi caso, por ejemplo, aunque siempre me ha gustado mucho la fruta de temporada, las verduras apenas las probaba. Además, dispongo de poco tiempo para hacerme comidas muy elaboradas. Sin embargo, he conseguido educar mi cuerpo para comer diariamente mucha verdura y mucha fruta.

Te aconsejo que, si lo necesitas, busques ayuda y te pongas en manos de un profesional de la nutrición (dietista o nutricionista). Esto sería una gran inversión en tu salud.

Y recuerda: ¡la falta de tiempo nunca es una excusa!